Nuestro pensamiento

EL DESAFÍO ACTUAL DE LA MEJORA CONTINUA ES INTEGRARSE A LAS RUTINAS DIARIAS Y GENERAR UNA NUEVA FORMA DE TRABAJO MAS EFECTIVA Y CON MEJOR CALIDAD DE VIDA PARA LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN

viernes, 2 de diciembre de 2016

Las Palabras Mágicas


La seducción de algunas palabras en el mundo de la calidad y la mejora continua es innegable, las organizaciones de todo tipo han estado “coqueteando” con distintos términos a lo largo de las últimas décadas.
Los círculos de calidad parecían mágicos para Occidente en los 80´ y a partir de allí diferentes palabras y frases despertaron curiosidad primero e interés y fascinación posteriormente. TQM, Calidad Total, TPM, Just in Time, Kanban, 5S, Kaizen, etc…hasta llegar, más recientemente, a Lean y Six Sigma.
Todos estos términos que describen enfoques asociados a trabajar mejor y con mayor calidad y beneficios para la organización y sus clientes, tienen la seducción, para quienes los utilizan, de imaginar un camino hacia una perfección utópica y además de estar emulando a aquellos que han sido exitosos al utilizarlas.
Podríamos desmenuzar uno por uno los enfoques mencionados y encontraríamos un conjunto de técnicas y reglas de aplicación que difícilmente pueden ser discutidas e incluso observaríamos que su aplicación es simple, en la mayoría de los casos, y relacionada con el sentido común. Además, estas prácticas están al alcance de todos los miembros de la organización.
Sin embargo, todo lo dicho no impide una tremenda dificultad a la hora de entender la esencia y el fundamento filosófico que ha permitido, a unos pocos, obtener resultados extraordinarios con estos enfoques.
Una mirada superficial le hace creer a muchos que están aplicando Kaizen, 5S, TQM y, últimamente, impulsado por una gran divulgación, suponen que aplican Lean o peor todavía un sistema de producción como el creado en Toyota y habitualmente mencionado como TPS (sistema de producción Toyota).
El error parte de suponer que esto se puede lograr solo reproduciendo técnicas que algún consultor nos va a explicar o que alguna capacitación nos va a permitir aprender. Lo accesorio toma el lugar de lo esencial y esto último se hace invisible, como en la inmortal novela de Saint- Exupery[1].
Un análisis en profundidad de esta cuestión excede el ámbito de este sintético artículo, pero si queremos profundizar esta reflexión para entender los verdaderos fundamentos del TPS, el lean y las demás técnicas mencionadas, tenemos que pensar en cuestiones extraordinariamente importantes y desafiantes para los sistemas convencionales que van mucho más allá de aplicar herramientas de calidad.
Me refiero a los siguientes principios:
1.       El empleo “de por vida”, este enfoque implica que no se despide gente por problemas de coyuntura, las personas no son la variable de ajuste de los costos. Si hay una crisis, esto implica que se ha planificado mal y los responsables son quienes dirigen la organización y por lo tanto ellos deberían irse.
A fines de la década del 40´, Kiichiro Toyoda dimitió como presidente de Toyota al enfrentar una crisis muy severa que requería reducir costos para no desaparecer. Hubiera sido mucho más fácil, y razonable para el sentido común actual, despedir empleados y continuar. Kiichiro Toyoda eligió el camino del renunciamiento personal para salir de la coyuntura y dejo un mensaje que marco para siempre a esa compañía.
2.       2. Decisiones basadas en el largo plazo, esto implica que no se toman decisiones por presiones del corto plazo. La ÚNICA manera de aplicar y sostener con éxito la mejora continua es tener y sostener una estrategia de largo plazo que se mantenga de manera incondicional.
3.      3.  Planificación consistente, los principios 1 y 2 solo pueden desarrollarse a partir de una planificación meditada y efectiva. Las organizaciones no pueden manejarse como un vehículo zigzagueante, dando “volantazos”.  

Todo esto parece impracticable para los enfoques convencionales de administración en Occidente, sin embargo, tenemos ejemplos más allá de Toyota y debemos reflexionar sobre el valor extraordinario de estas cuestiones que requieren una mayor planificación previa a la acción y un mayor compromiso, no solo en el plano de los negocios y la administración, sino también desde el campo de la ética y los principios que deben ser la base del comportamiento social y organizacional.



[1] “Lo esencial es invisible a los ojos”, El Principito, Antoine de Saint-Exupery (1943).


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