Nuestro pensamiento

EL DESAFÍO ACTUAL DE LA MEJORA CONTINUA ES INTEGRARSE A LAS RUTINAS DIARIAS Y GENERAR UNA NUEVA FORMA DE TRABAJO MAS EFECTIVA Y CON MEJOR CALIDAD DE VIDA PARA LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN

jueves, 25 de febrero de 2016

¿Cómo mejorar nuestro proceso de mejora continua?, ¿son suficientes la intuición y la experiencia?....

Hoy en día casi todos coincidimos sobre las bondades de la mejora continua, podríamos decir que, si hace falta o no, no es un tema en discusión.
Por otro lado, quienes hemos tratado de implementar un sistema que funciones y se mantenga en el tiempo, sabemos que  se trata de un proyecto complejo con distintos obstáculos que habrá que superar.

Adicionalmente, si miramos a las empresas que conocemos y hablamos con colegas y amigos sobre la cuestión se observa que son menos los exitosos (me refiero a aquellos que han logrado alcanzar el punto de inflexión donde la mejora continua se convierte en parte del trabajo diario y genera un nuevo paradigma que no requiere de un esfuerzo cotidiano para impulsarlo), que los que transitan ese gris camino intermedio, donde si bien hay aportes y son valorables, claramente sostenerse requiere una “lucha” cotidiana que recae sobre unos pocos esforzados gestores, se llamen como se llamen.

Este duro escenario que planteo, como se imaginarán, no es para decepcionar a nadie sobre la validez de intentar avanzar con una estrategia de mejora continua sino, por el contrario, para reflexionar sobre las alternativas viables que se nos presentan.

Lo más intuitivo es sacar conclusiones rápidas basadas en la experiencia propia o ajena. Lo que quiero decir es que pensando en lo que hemos visto, lo que hemos enfrentado y lo que nos han contado nos animamos a plantear causas y soluciones deseables, aún cuando a veces no son posibles, y argumentamos en consecuencia sobre lo que habría que hacer.

 Desde ya que este mecanismo no tiene nada de malo y, de hecho, muchos problemas cotidianos se resuelven así, a pura experiencia e intuición. Sin embargo, me pregunto, ¿no es un poco ingenuo pensar que semejante complejidad, como la planteada al comienzo, pueda resolverse de esa manera? Si así fuera, ¿no habría ya muchos más éxitos que fracasos o zonas grises, a la inversa de lo que mencionamos y conocemos? Digo esto porque estamos en una cultura de gente muy capaz e intuitiva que, sin embargo, no ha podido aun resolver mayoritariamente este problema. Ya sé, muchos de ustedes a esta altura estarán pensando: “no es que no sabemos lo que hay que hacer, lo que ocurre es que no nos dejan”.

Más allá de cuál sea el escenario que cada uno de nosotros enfrenta, imposible de identificar desde afuera, lejos de eso está mi intención, esta reflexión se orienta a pensar en el uso de un método sistemático para analizar al propio proceso de mejora continua, como les pedimos a los equipos que hagan cuando enfrentan un problema. En esos casos lo primero es reunir toda la información para luego organizarla y sacar conclusiones. Recién a partir de allí se verá si existen soluciones y si son factibles.

En este sentido existen algunos modelos, basados en la recopilación de grandes cantidades de información sobre sistema diversos, que nos pueden orientar a identificar las características del sistema propio ya que, si bien no lo dijimos, otra dificultad adicional es que no existen dos situaciones idénticas y, por lo tanto, no hay recetas universales.

En el Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento hemos venido trabajando desde el año 2009 en la identificación de los factores clave que pueden ayudarnos a armar el mejor plan posible para nuestro proceso de mejora continua.

Este trabajo generó en el año 2012 el primer cuestionario autodiagnóstico basado en datos de empresas con sede en Argentina, es decir, mejora continua con Argentinos, para evitar cualquier alusión restrictiva basada en conjeturas relacionadas con otras culturas.

Los resultados de aplicar ese primer instrumento a casi 30 grandes empresas, nos permitió mejorarlo para sacar una segunda versión en 2014 que está en plena aplicación en el marco de un proyecto de investigación que desarrolla un equipo que tengo el gusto de integrar.

En esta segunda versión, además de detectar como está la organización diagnosticada en cuanto a los aspectos formales e intangibles que forman parte del modelo, se establece también un indicador de desempeño que permite medir la profundidad del avance logrado y compararlo con otras organizaciones del mismo medio.

En el marco de la investigación en curso mencionada, este instrumento está disponible gratuitamente para todos los que lo quieran aplicar. Los datos se procesan confidencialmente y solo se devuelven los resultados con el nombre de la empresa a quien los envió. El resto es procesamiento estadístico innominado.



A partir de los datos recibidos se pueden analizar debilidades y fortalezas para generar, en consecuencia, el mejor plan posible.

No puedo garantizar que este instrumento continue disponible más allá de la finalización de esta investigación, por lo cual invito a todos los que lo quieran aprovecharlo a que completen los datos del formulario (se adjunta el link a continuación y debería completarlo el responsable interno de mejora continua), y recibirán a posteriori de su procesamiento las tablas de resultados propios y comparación con promedio, máximo y mínimo de la base estudiada.
Espero que esto les sirva y si tienen éxito nos avisen para realimentar la experiencia y seguir aprendiendo juntos.


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