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EL DESAFÍO ACTUAL DE LA MEJORA CONTINUA ES INTEGRARSE A LAS RUTINAS DIARIAS Y GENERAR UNA NUEVA FORMA DE TRABAJO MAS EFECTIVA Y CON MEJOR CALIDAD DE VIDA PARA LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN

jueves, 26 de febrero de 2015

¿Qué hace falta para tener buenos Facilitadores de Mejora Continua?


Las 4 reglas fundamentales

Los Facilitadores son una pieza clave en el proceso de mejora continua, ya que no se trata de un miembro más de un equipo de mejora, sino de quien coordinará y activará dicho proceso en el día a día de la organización.

Los facilitadores pueden llamarse de diferentes maneras: black-belt, coordinador, referente, coach, etc., el nombre no es importante, el rol es fundamental.
Por supuesto, todos sabemos que la dirección debe garantizar el proceso de funcionamiento de los equipos con su compromiso y apoyo permanente, no obstante, no es esperable que los gerentes puedan dedicar mucho tiempo a esta tarea y necesitan, por lo tanto, un nexo profesional y de confianza para mantener activo el proceso de mejora.
Este nexo es lo que estamos denominando facilitador y cuyas principales funciones serán: activar el funcionamiento de los equipos, asistirlos metodológicamente, colaborar en la obtención de recursos, detectar tempranamente las dificultades que pudieran surgir, facilitar la comunicación entre los equipos y la gerencia, alinear objetivos y, en definitiva, administrar el proceso de mejora continua interactuando con todos los actores del sistema organizacional.
Por lo tanto, ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar un facilitador?
La edad no es importante, pueden ser jóvenes o veteranos, el entusiasmo y la actitud positiva no son cualidades que se relacionen con la edad. En las organizaciones modernas encontramos tanto jóvenes escépticos y “fatigados” como veteranos desalentados que sienten que “no vale la pena”, seguramente, en ambos casos la organización, con su estilo de gestión, tiene alguna responsabilidad con relación a estas actitudes, pero ese no es el tema que estamos discutiendo aquí. Lo que si será importante tener en cuenta para esta elección, es que necesitamos personas con una actitud muy positiva, en general, y que puedan desarrollar compromiso con la mejora continua y los principios que la misma plantea. Es probable que este condicionante reduzca nuestra posibilidad de elección a no más de un 20% de la dotación.
Primera regla: identificar a los miembros de la organización con actitud positiva y alto nivel de compromiso.
Si bien el nivel jerárquico no es un condicionante, el facilitador deberá tener acceso a la Dirección o Gerencia cada vez que sea necesario. Lidiar con la gestión de recursos, tanto humanos como materiales, es una tarea compleja en cualquier organización. Normalmente, los problemas se resuelven a partir de un diálogo franco con los máximos responsables. A veces personas con una importante antigüedad en la compañía han logrado este posicionamiento que les permite ingresar en cualquier despacho sin cita previa. Esto puede ser muy útil, siempre y cuando la persona no haya perdido el entusiasmo y la cuota de idealismo que requiere un proceso de mejora continua.
Segunda regla: entre las personas que cumplen con la regla 1 descartar a aquellos que por su nivel o antigüedad no puedan tener acceso rápido a los niveles jerárquicos de la empresa.
Un facilitador estará por momentos discutiendo necesidades de un proyecto con un gerente y en otro momento tratando de convencer a un operario sobre su participación en un equipo. Es decir el desafío comunicacional que enfrentará será muy grande y va más allá de las competencias que habitualmente genera una carrera de grado. Esto nos lleva a pensar que será un factor crítico en la elección de un facilitador, ya que la comunicación efectiva no es una virtud demasiado común.
Tercera regla: Entre los que cumplan con las reglas 1 y 2 seleccionar a aquellos que tengan las mejores competencias para la comunicación y las relaciones interpersonales.
Como experto interno, el facilitador debe conocer muy bien las herramientas y métodos utilizados por los equipos de mejora continua. Frecuentemente, deberá asesorar y en ocasiones capacitar a otros miembros de la organización. Esta característica, aún cuando pueda parecer compleja, es la más fácil de adquirir ya que puede entrenarse a los candidatos que han cumplido con las tres reglas anteriores.
Cuarta regla: Entrenar a los facilitadores en todas las competencias metodológicas asociadas al proceso de mejora continua.
El cumplimiento de estas cuatro reglas potenciarán extraordinariamente la posibilidad de tener éxito en la nominación de Facilitadores para la Mejora Continua
Algunos seminarios para formación de facilitadores son:
Posgrado a distancia en Gestión de la Mejora Continua – Instituto de Industria – Universidad Nacional de Gral. Sarmiento http://www.ungs.edu.ar/mejoracontinua/
Formación de Facilitadores en procesos de Mejora Continua – SAMECO (Sociedad Argentina pro Mejoramiento Continuo) http://www.sameco.com.ar/?Programa_de_Formacion_de_Facilitadores_en_Procesos_de_Mejora_Continua&page=ampliada_programas&id=437&_s=&_page=capacitacion



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